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Clásicos de las artes escénicas para los estudiantes

  • El Gran Teatro del Mundo

Personajes

El Autor

Representa a Dios, el creador. Actúa como una especie de demiurgo (gran arquitecto). Conversa con los personajes antes de que se transformen en materia, entregando las directrices para un buen actuar del libre albedrío sobre las pasiones de cada uno, de manera que puedan demostrar su valía a través de sus actos.

El Mundo

Representa a la creación. Es El Gran Teatro, el escenario donde se desarrolla la representación de sus personajes. A ratos, actúa también como la Vida y la Muerte. Es el encargado de entregar a cada uno de los personajes los instrumentos propios del papel que cada uno desempeñará

La Ley de Gracia

Representa a los mandamientos de Dios. Es “el apuntador” del Gran Teatro. Los apuntadores son ayudantes de los actores que se sitúan donde el público no los ve y les van diciendo los parlamentos por si se olvidan. En este caso, la Ley de Gracia se encarga de señalar a los actores el buen camino. Repite durante toda la obra, como un estribillo, su consejo a los actores del Gran teatro: que lo más importante es “Ama a otro como a ti y obra bien que Dios es Dios”.

El Rey

Personaje del Gran Teatro. Es dotado por el Autor con el poder sobre los hombres, viste de púrpura y una corona. Es el único que no es una alegoría, pues realmente se representa a sí mismo. No obstante, en una interpretación más actual, podríamos decir que representa al concepto del estado. Su preocupación es la corona y el dominio sobre los demás. Al final de la obra es enviado al purgatorio, no obstante la Discreción le ofrece la mano para devolverle los favores que en vida le dio. Así logra subir a la mesa del Autor, quien le condona la pena. Esto es de esperarse, dado que Calderón no habría condenado al Rey de ninguna manera; eso sería, desde su punto de vista, traición, incluso tratándose de una obra literaria.

La Discreción

Personaje del Gran Teatro. Representa a la religión y la iglesia. Es dotada con ayuno y oración, cilicio y disciplina (ropas ásperas de los penitentes y látigos para auto flagelarse). El personaje se dedica a la oración y la penitencia. Como es natural, también es aceptada directamente en la mesa del Autor (cielo) al final de la obra.

La Hermosura

Personaje del Gran Teatro. Representa directamente al concepto de la hermosura humana, que se deleita con las cosas bellas de la vida. Es dotada con un ramillete de cristal, carmín, nieve y grana para adornase. Es autorreferente y presuntuosa, además de indolente ante el sufrimiento de los personajes menos favorecidos. Es condenada al purgatorio y redimida posteriormente.

El rico

Personaje del Gran Teatro. Representa el concepto de la fortuna. Es el favorecido con las riquezas del mundo. Acepta su rol fácilmente y es uno de los que se niega a dar limosna al Pobre. Es el único condenado al infierno en la obra de Calderón. No obstante, dado el sentido democrático de la adaptación, finalmente se le redime también.

El Labrador

Representa al trabajo. Es dotado con azadón. Se auto considera el heredero de Adán que tiene que trabajar para obtener su alimento. Acepta a regañadientes su papel y asume que será un mal actor dentro de esta comedia y qué hará su papel con el menor esfuerzo posible. Es condenado al purgatorio, no obstante es aceptado luego en el cielo, dado su carácter laborioso y su recta moral.

El Pobre

Representa la pobreza. Se le dota con la desnudez. Es el personaje menos favorecido de la obra. Desnudo desde el principio, no posee nada, y cuestiona su papel en la obra. Es el único que no se lamenta por la llegada de la muerte. El Autor lo recibe inmediatamente en la mesa del cielo como premio a la ejecución de su papel.

El Niño

Representa a la inocencia. Es el personaje más conflictivo de la obra, pues no llega a nacer. Su papel se desarrolla antes de que se vuelvan materia y su destino es ir directo a la tumba. Este personaje cumple la función de completar el mito la teología católica y escolástica que representa al mundo como esferas concéntricas. Dado que en la obra se habla de las esferas de la tierra (mundo), el cielo y el infierno, también era necesario agregar la del limbo. El limbo, según esta concepción, es el lugar donde van los no bautizados que obraron bien. Ya que el catolicismo no admite que alguien no bautizado pueda ir al cielo, y que no se puede condenar al infierno a aquellos que no obraron mal, la solución es enviarlos a un sitio donde no sufren, pero tampoco disfrutan de la dicha de ver a Dios.

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