Inicio Todos al Teatro

logo cnca

En colaboración con:

Todos al Teatro

Clásicos de las artes escénicas para los estudiantes

  • Las Brujas de Salem

Resumen

DESCARGA AQUI

Arthur Miller escribió esta obra de cuatro actos en 1953, mientras el senador estadounidense Joseph McCarthy promovía una persecución hacia funcionarios de gobierno, sindicalistas, militares y miembros de los medios de comunicación e industria del cine, sospechosos de colaborar o espiar para el bloque comunista. Utilizando los juicios de Salem realizados en 1692 como escenario para la acción dramática, Miller reflejaría con ello, la denominada “caza de brujas” que sufrió junto con otros importantes escritores, guionistas, actores y directores de la talla de Charles Chaplin y Frank Capra, denunciados por sus propios colaboradores y colegas, para salvarse de ir a la cárcel o perder sus empleos.

El primer acto se inicia en una austera habitación típica de los devotos puritanos, perteneciente a Betty Parris, niña de diez años, quien desde la noche anterior está inmóvil, sin reacciones, y su padre, pastor de la aldea, reza de rodillas junto a la cama de su hija. Su esclava Títuba, procedente de la isla de Barbados, teme por los posibles castigos que recaerán en ella al develarse que Betty no está enferma y el papel que ha jugado en el estado de su pequeña ama.

Abigail Williams también se encuentra en la habitación; es una muchacha huérfana de 17 años adoptada por el reverendo tras el asesinato de sus padres a manos de los indios. Ella será la principal responsable de desatar, no solo la histeria colectiva del pueblo, sino que peor aún, la muerte de decenas de personas y el conducto para venganzas y ambiciones ocultas.

La tensión aumenta cuando se sabe que varias infantas de Salem han sido descubiertas bailando de noche en el bosque, alrededor de un caldero, en un ritual espiritista dirigido por la esclava Títuba.

Tanto Betty como Abigail y Títuba se dejan llevar por el temor al castigo de aquel acto tan contrario a las estrictas normas de la sociedad religiosa caracterizada por una férrea vigilancia de unos con otros en cuanto al comportamiento devoto.

Abigail es encarada por los reverendos Hale y Parris, y delata a la esclava, iniciando con ello una seguidilla de acusaciones hacia otros habitantes de Salem, involucrándolos en una supuesta conspiración demoniaca. Los inculpados aumentan rápidamente, mientras las adolescentes fingen histéricos actos de posesión y ataques protagonizados por espíritus enlazados con Lucifer.

Gran parte del trastorno de Abigail se debe al despecho por el rechazo de Juan Proctor, granjero con el que cometió adulterio cuando trabajaba al servicio de su casa. La esposa de Proctor, Isabel, había descubierto la traición y expulsado a la joven, generando un profundo resentimiento en ella.

Se produce entonces en el pueblo de Salem, un ambiente de histeria colectiva que atrae a un grupo de magistrados, el cual depositará su fe ciega en las mentiras de las adolescentes, sin mediar más prueba de los delitos imputados que absurdos argumentos y señales prodigiosas de la presencia del demonio aportados por las niñas.

Isabel, quien está embarazada, es tomada prisionera junto con otros respetables ciudadanos, provocando la ira de Juan, que obliga a su criada María, una de las adolescentes, a confesar el fraude ante el tribunal.

No obstante, la inmutable actitud de Abigailprovoca que María se retracte y se una nuevamente a las mentiras e implique ahora a Juan en las supuestas actividades demoniacas. Los magistrados toman entonces prisionero a Juan y posteriormente lo condenan a morir en la horca.

La cantidad de horrores que deben vivir los inocentes aldeanos a causa de la ceguera de las autoridades y de la maldad de Abby, que ejerce un gran poder sobre las otras niñas del pueblo, no tiene límites.

El drama finaliza en el otoño del mismo año, con la huida de Abigail junto con otra joven del pueblo, tras robar las arcas del reverendo Parris. Las calles de Salem son transitadas por rebaños de vacas abandonadas porque sus dueños han muerto, muchos huérfanos se cuidan entre ellos y los vivos que quedan están al borde de la rebelión, pues los últimos condenados son los pilares morales de la pequeña localidad que se niegan a declararse culpables y arrepentidos de delitos que no cometieron.

En una hermosa escena de amor Juan e Isabel Proctor se sinceran poco antes de que este sea conducido a la horca.

Los magistrados, en un último intento por salvar la situación, piden al reverendo Hale que interceda con Proctor para que firme una confesión. La ira y el deseo de preservar la honra de su nombre impiden a Juan firmar y, finalmente, se dirige al patíbulo junto a los demás acusados.

Cuenta la leyenda que años más tarde, se vio a Abby en Boston ejerciendo la prostitución, que el Reverendo Parris fue depuesto y no se supo más de él y que Isabel Proctor volvió a casarse cuatro años después de la muerte de Juan.

La comunidad de Salem anuló las excomuniones en 1712 y el jurado pidió perdón por escrito a todas las víctimas de la cacería de brujas. Así se ponía fin a los juicios teocráticos en la región.

Comentarios

Para poder dar tu opinión sobre la obra debes

  • Comentarios(0)
warning

Debe iniciar sesión para poder realizar la reserva.